1. Pedagogía activa

Basamos nuestro Proyecto Educativo en  los principios de la Neuroeducación, a través de los cuales sabemos cuáles  son las mejores condiciones para que el cerebro aprenda.

Pot lo tanto, Cocodrilos y Colibrís no solamente deben aprender, entendido como reproducir ideas; sino comprender, es decir, producir esas ideas. Para llevar a cabo este proceso es necesario el aprendizaje activo, capaz de desarrollar las capacidades del pensamiento crítico y el pensamiento creativo que lo preparará para la autonomía.

Dentro de las diferentes Pedagogías Activas hemos seleccionado  aquellos  recursos y herramientas avalados por la Neuroeducación. En la primera etapa en la Escuela, el proyecto se basa en Montessori, utilizando sus materiales que fomentan el aprendizaje autónomo y por descubrimiento; Reggio Emilia, colocándoles como agentes creadores a través de la manipulación de elementos de la naturaleza y la experimentación con la luz y sus posibilidades; Waldorf gracias a sus teatros de mesa, rimas de dedos, cuentos y corros que estimulan la memoria y les ayudan a adquirir vocabulario.

Por otro lado, en la etapa de los Cocodrilos y fruto de una investigación constante sobre los procesos de aprendizaje hemos desarrollado un modelo propio llamado Método Magea, inspirado en los materiales Montessori y el Sistema Amara Berri. Partiendo de sus principios pedagógicos y el Currículum Oficial de Castilla y León elaboramos material propio que permite evaluar al alumnado y

Además, el Aprendizaje basado en Proyectos (AbP) complementa el modelo educativo en esta etapa y permite reforzar sus capacidades sociales mediante el intercambio de ideas y la colaboración.

2. Acompañamiento emocional

El hecho de que nuestra escuela sea un espacio libre de juicios externos les da la oportunidad de ser ellos mismos. Pueden expresar sus emociones y sentimientos, incluso cuando se sienten mal. A través de la escucha activa observamos y escuchamos los sentimientos de nuestros Colibrís y Cocodrilos, tratando de entender y conectar con su persona. De esta forma reflejamos la empatía hacia lo que está sintiendo y le acompañamos, dándole la oportunidad de explorar y clarificar sus sentimientos. Este respeto es condición necesaria para un buen desarrollo emocional, intelectual y social.

3.Respeto al ritmo de aprendizaje

Ninguna persona es igual a otra, por lo que no se puede exigir lo mismo a todas. Sus capacidades pueden ser muy diferentes entre sí y por ello lo tenemos en cuenta, respetándolo y evitando que caigan injustamente en la frustración de su proceso de aprendizaje.

4. Agrupación por ciclo

Los agrupamientos en Magea se realizan por etapa y no por año de nacimiento. De este modo se da pie al aprendizaje colaborativo entre Colibrís y Cocodrilos. Este agrupamiento responde a los beneficios que la neuroeducación ha demostrado que tiene el aprendizaje multinivel: las neuronas espejo se activan cuando ejecutamos una acción determinada, y  también cuando observamos a otra persona realizando esa misma acción. Esto nos permite “reflejar” la acción de otro en nuestro propio cerebro y aprender y enriquecerse pequeños de mayores y viceversa.

5. Contacto con la naturaleza

Contamos con un espacio exterior de 3600m2 que responde a nuestra idea de entender a la naturaleza como aula. El contacto constante con el medio ambiente provoca en los Colibrís y Cocodrilos la capacidad de asombrarse, algo en declive en los últimos tiempos. Desde Magea vemos imprescindible la interactuación con el medio y el aprovechamiento de los elementos que la naturaleza nos ofrece como recursos educativos.